Saliendo a la Zona Mágica

Después de la cuenta regresiva… ¡Llegó el día! El último día en la oficina.



Cuando empezó a transcurrir el día me fui cruzando por los pasillos con mis compañeros, que me despedían. Algunos de ellos ya sabían que me iba y me desearon mucha suerte, otros me dijeron frases como "qué envidia" o "disfrutá", "aprovechá y descansá", otros me felicitaron por el coraje que llevó tomar la decisión. Muchos se estaban enterando en ese momento, entonces les conté un poco de qué se trata el cambio (long story short, a mi pareja se le presentó una oportunidad para trabajar un tiempo en El Calafate, que originalmente empezaba en septiembre, pero todavía no tenemos fecha confirmada. Mientras tanto nos vamos al casamiento de una amiga en Barcelona, y a la vuelta iremos para el sur).

En los últimos meses leí muchos blogs de viajes, y muchas experiencias de personas que tomaron alguna decisión similar. En todas las historias, había un hito en común: Las personas de su entorno (familia, amigos, conocidos) siempre los trataron de locos, les dijeron que era peligroso, que tenían que estudiar y trabajar para lograr sus objetivos. Afortunadamente mi historia rompió con esa regla. Todas las personas me felicitaron, me alentaron, me dijeron que me iban a visitar y demostraron todo su apoyo. Tanto las personas en la oficina como mis amigos de la facultad, del colegio, de la primaria (si, sigo en contacto con mis amigos de la primaria y son como mis hermanos) y lo más importante, mi familia. Mis viejos, mi hermana, mi cuñado, mis sobrinitos, mis tías, mi abuela… todos se pusieron contentos y me apoyaron porque cada vez que hablaba del cambio que se venía por delante en mi vida, me veían feliz.

Creo que un factor determinante en la conducta de mi entorno fue que yo ya cumplí con los requerimientos de la sociedad (por llamarlos de alguna forma): tengo una carrera universitaria y una carrera de 10 años en esa misma profesión. Como dice el equipo de inKNOWation en su video ¿Te atreves a soñar?: “Trabajé duro, me sacrifiqué y acepté mi destino”… hasta ahora. Pero hace unos años que también estudio fotografía, y entendieron que quiero darle una oportunidad HOY a esta profesión también. Fotografía, Viajes, Teatro, Música… eso es lo que me viene ahora a la mente, pero siento que hay un océano de oportunidades ahí afuera.


Este es el momento de salir de mi zona de confort (en el sentido más teórico de la frase, la zona metafórica en la que estás cuando te mueves en un entorno que dominas. En ella las cosas te resultan conocidas y cómodas, sean éstas agradables o no). Hace ya unos años vengo explorando la zona de aprendizaje (zona a la que sales para ampliar tu visión del mundo). Así fue cómo empecé a estudiar fotografía y a viajar… viajar mucho. Ecuador fue mi puntapié inicial con dos amigas de la oficina, que me llevó inmediatamente a mi primer gran viaje sola, Italia, mi sueño desde los 13 años (ya contaré esa experiencia en otro post). Desde ese momento, vino una sucesión de viajes, escapadas. Empecé a tomarle el gustito a descubrir nuevos lugares. Debo reconocer que en ese momento mucha gente me decía “pero que bien te está yendo, estas viajando por todos lados”, y mi respuesta siempre era “son decisiones de gasto/inversión. Viajo pero no tengo mesa, sillas o sillón en mi casa”.

Hoy finalmente estoy saliendo a mi zona mágica (la zona en la que te pueden ocurrir cosas maravillosas, que aún no conoces porque todavía no has estado allí… la zona de los grandes retos) y apuesto a esas cosas maravillosas que aún no conozco.

Volviendo a mi día en la oficina, al mediodía me tomé mi última hora de almuerzo para comer con mi amiga personal Lippita, charlando y suspirando al unísono, para no perder la costumbre y finalmente a las 3 de la tarde me fui a hacer el “check out” (entregar computadora, cables, candados, credenciales…). Cuando estaba guardando la computadora en la mochila me di cuenta que en mi cabeza estaban las voces de todo el elenco de Bare, Una Opera Pop (obra de teatro musical en la que trabajé todo este año como fotógrafa documental) cantando la canción final... Reí, Soñá // Soñá, Viví // Viví, Confiá // Creé y Amá en Paz.


Lo consideré un hermoso presagio por todas esas cosas maravillosas que están por venir




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